Rodeado de alumnas del colegio Madrid, del CAP, de la Ibero y jóvenes precoces está Mike Vanguardia. No pasará mucho tiempo antes de que cumpla un siglo de edad, pero aparenta tener bastante menos. Ha dejado de tener férreas convicciones, propósitos o ideales estéticos, sin embargo su memoria aún funciona. Está sentado frente a un plato de Corn Flakes y una revista de cómic. Uno de los jóvenes precoces, pelirrojo, lentes de alta graduación, recita un fragmento del manifiesto dadaísta: DADA TIENE 391 ACTITUDES Y COLORES DIFERENTES SEGÚN EL SEXO DEL PRESIDENTE. Mike recuerda entonces las tardes en el café Terrasse de Zurich jugando ajedrez con Vladimir Lenin, ambos rodeados por los doce hijos de Hans Arp y provistos de un diccionario Larousse, la frase de Descartes dándole vueltas alrededor de la cabeza: NO QUIERO NI SIQUIERA SABER SI ANTES DE MÍ HUBO OTROS HOMBRES. Mike da una cucharada más a su plato. La leche tibia ha suavizado las hojuelas de maíz que flotan en la superficie del líquido. Las alumnas del Colegio Madrid son dos. Una de ellas está sentada sobre las piernas de Mike, manipula la unidad de control, el clítoris electrónico, ¿Tienes parabólica Mike? Pee Wee Herman aparece en la pantalla vestido con traje a cuadros y con un moño rojo moteado prendido al cuello de la camisa, el antiguo héroe de esa niñez norteamericana que hoy se aproxima al poder argumenta: DICEN QUE LOS NIÑOS PUEDEN CONFUNDIR MI SEXO PORQUE LLEVO TANTO MAQUILLAJE, YO NO LLEVO MAS QUE EL PRESIDENTE REAGAN.

(Leer Más...)